lunes, 5 de marzo de 2012

Desesperación

                Hay veces en la vida que no se puede, que la toalla se tira y ya no se puede.

¿Cuántas veces la puede cagar una persona? ¿Cuántas veces puede tropezar y levantarse una y otra vez hasta que llega un momento en el que ya no es capaz de levantarse? Lo pregunto, más que nada, porque es muy probable que haya llegado ese momento. Y es que cuando tocas fondo tienes la sensación de que el mundo es ajeno a ti, ya nada importa. No importan las obligaciones, no importa la gente que te rodea, no importa absolutamente nada. Y llegados a ese punto, ¿ahora qué? Se trata de una importante dicotomía, ya que no tengo la posibilidad de levantarme, mis piernas me han fallado ya, se podría aseverar que soy un parapléjico emocional, incluso tetrapléjico emocional me aventuraría a decir. Muchos me dirán: “la culpa es tuya, por haberte permitido a ti mismo llegar a ese punto”. Y la verdad es que tendrán razón, pero eso, en mi situación, no me aporta ninguna ayuda. Además, ¿acaso no somos humanos? ¿Acaso no es el ser humano el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra? Evidentemente, lo de dos veces es un decir, sería más apropiado sustituirlo por dos millares de veces. Pero nos estamos metiendo en cuestiones puramente técnicas. La situación es la siguiente: me hallo tendido en el suelo, sin ningún tipo de fuerza motriz que pueda alzar el peso muerto de mi cadáver espiritual, soy como un muñeco de trapo en las garras de la apatía. De pronto, noto cierto cosquilleo en las piernas. Es imposible, sé que no me responden, no puede ser, deben ser imaginaciones mías. Sin embargo, para mi sorpresa, una orden cuasi involuntaria de mi cerebro provoca un espasmo en mi pierna izquierda, y luego otro en mi pierna derecha. Mis piernas se mueven, no estoy parapléjico, entonces ¿cuál es el problema? Ante este nuevo y esclarecedor descubrimiento, trato de volver a ponerme en pie. No lo consigo. Maldigo con furia y me pregunto qué es lo que no marcha, por qué no soy capaz de levantarme. De repente me doy cuenta. Las piernas no eran el problema. Nunca lo habían sido, ahí seguían, fieles y leales compañeras. Es el pecho. Una fuerte sensación de angustia y desasosiego se aferra a él, y me asombro sobremanera del peso que posee dicho sentimiento. De hecho, es tal, que la sensación es la de tener un yunque sobre la caja torácica, oprimiéndome los pulmones e impidiéndome respirar con normalidad. Parece que me encuentro anclado al suelo con una chincheta gigante imaginaria, la cual han clavado a conciencia atravesándome el esternón. ¿Entonces es el fin? ¿Se acabó? ¿Es esto todo lo que doy de mí? Malgasto todas mis últimas energías en luchar contra esa fuerza sobrenatural que aprieta cada vez más, ahogándome poco a poco. Definitivamente, aquí termina el juego.

2 comentarios:

  1. Vaya, yo prometo que iba a hacer el comentario cariñoso y tienno en la otra entrada entrada, la anterior, pero resulta que me he encontrado con esto :(
    Y creo que bueno, casi lo necesita más. Preferiría decírtelo en persona y no por un comentario peeeero, ¿qué haría yo sin ti y tu capacidad de solucionar conflictos cuando la otra persona es demasiado cabezota? Anímate anda, yo seré menos egoísta la próxima vez.
    (BTW, dicotomía rulz)

    ResponderEliminar
  2. Jajaja gracias Carla. Me hubiese molado también el comentario cariñoso y "tienno" (son compatibles jaja) pero bueno, sí es cierto que esta entrada es más llamativa. De hecho, la verdad es que es una entrada sin acabar. Si hubieses mostrado un poco de la curiosidad que te caracteriza, y como sabes que mis citas de los inicios de las entradas son de canciones, habrías buscado la canción. Y si te fijas en la canción, y sabiendo que la temática de las entradas se ajustan a las de las canciones adjuntas, sabrías que esta entrada está incompleta jajaja (vaya parrafada), la dejé incompleta a drede hasta el momento en que estuviese mejor de ánimos, cuando me apetezca la completaré. Ya sé que no harías nada sin mí, eso es evidente, y también he de decirte que aunque me lo hayas puesto por aquí, me lo podrías haber dicho también en persona eh, que no pasa nada ;) jaja. Espero que tus palabras realmente no caigan en saco roto, porque sabes que lo paso mal, y es solo un pequeño esfuerzo :D
    P.D.: of course, dicotomía rulz (sé que te ha encantado que lo pusiera, no me digas que no).

    ResponderEliminar