Una vez más, el viento sopla en
contra. Silabeantes pero poderosos susurros golpean con insistencia el vidrioso
cristal de mi ventana, lo cual provoca que me sobresalte y me vuelva hacia ella.
Mientras observo, un gorrión se toma un pequeño descanso de su frenético vuelo
en el alféizar. Su incesante y nervioso movimiento de cabeza obnubila por un
instante mis pensamientos, que se ocupan en preguntarse qué estará pasando por
la mente de esa pequeña criatura alada. Hay algo que me llama la atención en
ese ser. No se trata de un ave convencional. Me está mirando fijamente, trata
de decirme algo con los ojos. Son unos acais sobrehumanos. En un momento, se
sume en un resplandeciente haz de luz cegadora. Retrocedo unos pasos,
impresionado ante tal espectáculo, y no sin dificultad, consigo alzar la vista
de nuevo, aunque con los ojos entrecerrados. Todo ha cambiado. El pequeño
gorrión se ha tornado en una forma antropomórfica, muy esbelta y definida. Un
ángel. Un ángel salvador y verdugo. Un ángel que es bendición y condena. Ángel
y demonio al mismo tiempo. Una vez más, dirige su imponente mirada hacia la
mía, y en las fosas abisales que son sus infinitos abismos oculares puedo
discernir una vasta amplitud de sensaciones visuales. Una inevitable fuerza
atractiva se cierne sobre mí. Tengo una necesidad irrefrenable de atravesar la
ventana que nos separa y lanzarme al vacío abrazo de sus cálidos brazos y de
sus alas etéreas. Y caer. Todo se torna oscuridad. Me veo rodeado por las
erosionadas calaveras de muchos otros que lo intentaron antes que yo.
La encarnizada lucha con el destino, un destino que cambió con tu llegada. Un destino que iluminaste y salvaste con tu presencia y que sumiste en las más absolutas tinieblas conocidas con tu marcha. ¿Ángel? ¿Demonio? ¿Qué importa eso? Me debato entre la vida y la muerte espiritual, tratando de saber qué hacer para rescatar mi alma. Entregarme a ti puede significar mi mayor destrucción. O mi salvación eterna. Vuelvo a mirarte a los ojos y tomo una decisión. Envuélveme con tus bellas alas y transpórtame a donde quiera que lleven tus designios. Elévame hasta los confines de los cielos o sumérgeme en las profundidades del averno, no me importa. Sólo quiero estar contigo, ángel.
Hold me inside your wings and stay… Oh angel, take me far away.

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