Solo con mirarte ya te intuyo, es de estar sin ti de lo que huyo.
Recibo en mis fosas nasales el penetrante olor de su perfume acaramelado, que es arrastrado por el incesante viento. Se ha ido. Las sábanas de mi cama guardan recuerdo de su efímera presencia, una presencia dulce pero al mismo tiempo insípida, debido a la brevedad de la misma. Apenas han transcurrido unas horas desde aquel mágico momento que rozaba el misticismo. Pero se ha ido. Trato de poner en orden mis pensamientos mientras voy reconstruyendo en mi cabeza la secuencia de acontecimientos de tan maravillosa noche. Es temprano, apenas las 6 de la mañana. Pero se ha ido. ¿Qué ha sido de aquellas sensaciones extasiantes que provocaron en mí un estado de embriaguez inducida en el que la felicidad más absoluta semejaba ser un consuelo de desdichados? Se han ido. Desde el mismo instante en el que mi piel rozó sus delicadas facciones, fui consciente de la fuerza de la naturaleza que se apoderaba de mi ser y que embotaba todos mis sentidos. La amo. Con todas mis fuerzas, aunque cualquier persona cabal diría que mi locura no conoce límites, pues se trata de una absoluta desconocida, y que mis desvaríos son de unas dimensiones cuanto menos, esperpénticas. Pero se ha ido. Mi desolación es cercana al infinito, ¿la volveré a ver alguna vez? Si es así, ¿cuándo se dará esa circunstancia? ¿Cómo ha conseguido esa mujer atraparme en las finas redes de su embrujo, de las que no hay escapatoria posible y en las que quedaré confinado hasta el fin de mis días? Todas son preguntas de las que no soy ni seré nunca capaz de obtener las respuestas, ya que solo ella tiene la llave del baúl en el que estas se encuentran. Pero se ha ido. ¿Acaso ha huido en busca de los cálidos abrazos de otro ser susurrante que agasaja con palabrería barata? ¿Qué he de hacer para lograr secuestrar su amor perdido y mantenerlo recluso en mi corazón? ¿Cuál es el secreto para dar muerte a mi interminable soledad, y sepultarla bajo la pesada losa del olvido? ¿Cuál es el precio a pagar para tener derecho a amar y a ser amado?
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