sábado, 5 de enero de 2013

Te quiero.

6 de Enero de 2013. Noche de Reyes. Recuerdo que hace justamente un año, escribí una entrada en este blog. Posiblemente la entrada más desgarradora y desoladora de las que he escrito. Me parece que fue la única que escribí con los ojos anegados en lágrimas. Un gran porcentaje de las entradas que he escrito en este blog, son de carácter bastante triste, puesto que casi siempre lo he utilizado como vía de escape, para evadirme de la realidad cuando los problemas me sobrepasaban. Pues a pesar de todas las entradas tristes (algunas terribles) que he escrito, creo que aquella vez fue en la que peor estaba en el momento de escribir. Creo recordar que había tenido una acalorada discusión con mi padre que había acabado con un portazo y conmigo enclaustrado dentro de la habitación, sumido en terribles pensamientos acerca de mi existencia. Quizás no fue una discusión mucho más grave de lo normal, pero es un día en el que se supone que la familia debe estar unida y me sentó especialmente mal. Y allí, sentado en la incómoda silla, comencé a teclear en el portátil para descargar mi dolor.

Un año después, me encuentro a las 2 y media de la mañana escribiendo estas líneas porque, de nuevo, estoy hecho una puta mierda, hablando en plata. Y es que parece que se está tornando en costumbre esto de pasar deprimido la noche del 5 al 6 de enero. También parece que estoy tomando como costumbre lo de escribir entradas personales, pero la verdad es que supongo que desahoga más que escribir de forma metafórica (que también), y total, como me leen cuatro gatos (siendo generosos), tampoco me importa mucho. Debería estar estudiando ahora mismo, y lo cierto es que es lo último que me apetece hacer en el mundo, porque no puedo parar de pensar en cierta personita, dándole vueltas, uuuuuna y oooootra, y oooootra vez, y no se va de mi puñetera cabeza. Es un constante repiqueteo que no me permite concentrarme en nada más, lo cual me frustra y me desespera a partes iguales. Cuando parece que estoy empezando a controlar un poco mis pensamientos, vuelve a aparecer para quedarse. Parece reírse de mí, diciendo: "eh, tú, que no te vas a librar de mí". Y lo cierto es que creo que una parte de mi subconsciente no quiere dejar de pensar en ella, y por eso no la deja salir. Porque es tan importante que no quiero olvidarme de ella, ni de lo que representa para mí, ni de lo que siento, porque es auténtico, y nunca me había sentido así. Así que sí, estoy jodido, pero supongo que es algo inevitable, y no sé si en algún momento se llegará a pasar, pero no tiene pinta de que vaya a ser a corto plazo. Nos estamos haciendo mucho daño los dos, pero es que nos necesitamos, y no nos tenemos, y eso nos mata. Supongo que es un mal necesario esto de distanciarnos, pero la verdad es que está acabando conmigo. Espero poder sobreponerme. Pronto.

Te quiero.



No hay comentarios:

Publicar un comentario